El miércoles pasado, en un operativo sin precedentes en el sur de Chile, se incautó por primera vez la droga conocida como “cera” o “fentanilo chileno” en Osorno, región de Los Lagos, resultando en la detención de siete personas.
La acción fue llevada a cabo por la Brigada Antinarcóticos de la Policía de Investigaciones (PDI) de Osorno, en colaboración con la Fiscalía Local, como parte de una investigación que comenzó en febrero de 2026. Las indagaciones se centraron en una banda transnacional dedicada al tráfico de drogas, que operaba en un campamento en el sector de Rahue Alto.
Durante el avance de la investigación, se identificaron dos inmuebles utilizados por la organización delictiva, ubicados en el campamento Folilche y en un área cercana, donde se realizaban actividades de venta, acopio y dosificación de sustancias ilícitas. Con órdenes judiciales, los detectives realizaron allanamientos que resultaron en la detención de siete ciudadanos venezolanos, de los cuales seis se encontraban en situación migratoria irregular y una mujer estaba tramitando una visa temporal. La fiscal jefe de Osorno, María Angélica de Miguel, confirmó las detenciones y destacó la naturaleza irregular de la situación migratoria de la mayoría de los arrestados.
En los domicilios intervenidos, las autoridades incautaron 611 gramos de cocaína, equivalentes a más de 800 dosis listas para su venta. Además, se encontraron armas de fuego, incluyendo una pistola tipo Glock y municiones de calibre 9 milímetros, así como cerca de un millón de pesos en efectivo. La organización operaba distribuyendo dosis previamente definidas, lo que les permitía maximizar ganancias y minimizar pérdidas ante posibles incautaciones.
Un aspecto notable del operativo fue la detección de “cera de cocaína”, o “fentanilo chileno”, una sustancia que ha comenzado a aparecer en otras regiones del país, pero que no había sido reportada anteriormente en el sur. La fiscal de Miguel advirtió sobre los riesgos asociados a esta droga, que presenta un mayor nivel de adicción y consecuencias graves para la salud.
Durante los allanamientos, se encontraron dos menores de edad en los inmuebles: una adolescente de 15 años y un lactante de un año. En el caso del lactante, se confirmó la presencia de cocaína en su organismo, lo que llevó a activar protocolos médicos de resguardo. La fiscal subrayó la gravedad de la situación, indicando que se tomaron todas las medidas necesarias para proteger al menor.
Las autoridades enfatizaron la preocupación por la utilización de menores en estos contextos delictivos y la dinámica de las organizaciones criminales, que tienden a reconfigurarse constantemente. La desarticulación de esta banda fue el resultado de un seguimiento prolongado que permitió identificar sus patrones de funcionamiento y los puntos clave de operación en Rahue Alto.
