El Beneficio por Años Cotizados, introducido por la Reforma de Pensiones en Chile, es un aporte mensual en Unidades de Fomento (UF) destinado a mejorar los ingresos de los adultos mayores que han ahorrado formalmente durante su vida laboral. Este beneficio se otorga automáticamente a quienes cumplan con los requisitos establecidos, sin necesidad de realizar postulaciones.
Para acceder a este aporte, los pensionados hombres deben haber cotizado un mínimo de 240 meses, lo que equivale a 20 años de aportes previsionales. Estos meses pueden ser continuos o discontinuos, y el sistema reconoce hasta un máximo de 25 años (300 meses) para el cálculo del beneficio, lo que significa que las cotizaciones que superen este límite no incrementarán el monto a recibir.
Las condiciones para recibir el Beneficio por Años Cotizados incluyen tener 65 años o más y estar pensionado por vejez o invalidez a través de una Administradora de Fondos de Pensiones (AFP) o una Compañía de Seguros de Vida. En el caso de las mujeres, el mínimo actual es de 120 meses cotizados (10 años), aunque este requisito aumentará gradualmente a partir de 2028, alcanzando 15 años en 2036.
El monto del beneficio se calcula en base a 0,1 UF por cada 12 meses cotizados, lo que permite que el beneficio máximo alcance hasta 2,5 UF mensuales, dado que se reconoce un tope de 25 años de cotización. Este monto se suma directamente a la pensión que la persona ya recibe, garantizando que incluso si el afiliado ha agotado todos los fondos de su cuenta individual, el Estado continuará pagando este beneficio mensual.
Este aporte busca reconocer y premiar el esfuerzo de los trabajadores que han contribuido al sistema previsional, asegurando un ingreso adicional a los adultos mayores en el país.
