Un agujero negro supermasivo a 665 millones de años luz de la Tierra está mostrando un comportamiento inusual tras devorar una estrella, según un estudio reciente.
El objeto, conocido como AT2018hyz, ha estado expulsando chorros de material brillante a gran velocidad durante seis años, un fenómeno que se ha observado tras la destrucción de una estrella enana roja en un evento de disrupción por marea. Este tipo de disrupción ocurre cuando una estrella se acerca demasiado a un agujero negro y es desgarrada por su intensa gravedad, un proceso que los astrónomos han estudiado en diversas ocasiones. Sin embargo, lo que hace a AT2018hyz particularmente notable es que el material comenzó a ser expulsado dos años después de que el agujero negro devorara la estrella, un retraso que no tiene precedentes en la observación astronómica.
Yvette Cendes, astrofísica de la Universidad de Oregon y autora principal del estudio publicado en The Astrophysical Journal, comentó: “El aumento exponencial de la luminosidad de esta fuente no tiene precedentes. Ahora es unas 50 veces más brillante que cuando se descubrió, y es increíblemente brillante para un objeto en ondas de radio. Esto ha estado ocurriendo durante años y no muestra señales de detenerse”. Cendes también destacó la rareza del fenómeno, afirmando: “Esto es realmente inusual. Me costaría mucho imaginar que algo así haya aumentado de esta forma durante un período tan largo”.
El agujero negro en cuestión tiene una masa equivalente a cinco millones de soles, similar al que se encuentra en el centro de la Vía Láctea, mientras que la estrella enana roja que fue destruida tenía solo una décima parte de la masa del Sol. Cuando una estrella se acerca demasiado a un agujero negro, puede ser sometida a fuerzas extremas que la desgarran, un proceso conocido como “espaguetificación”. Kate Alexander, astrofísica de la Universidad de Arizona y coautora del estudio, explicó que tras la destrucción de la estrella, parte del gas resultante cayó hacia el agujero negro, donde se calentó y comenzó a ser consumido.
Los astrónomos han estado monitoreando este fenómeno utilizando radiotelescopios en Nuevo México y Sudáfrica, lo que les permite observar el evento a través de ondas de radio. Alexander comparó el comportamiento del agujero negro con un “bebé quisquilloso que mastica su comida y la escupe violentamente en lugar de tragarla”, refiriéndose a cómo el material estelar se acerca al agujero negro sin cruzar el horizonte de sucesos.
A pesar de los avances en la observación, los científicos aún no comprenden completamente por qué este evento es tan extremo ni la razón detrás de la potencia y duración del chorro. Cendes indicó que la causa del chorro relativista sigue siendo un área activa de investigación, sugiriendo que podría estar relacionada con los campos magnéticos alrededor del agujero negro.
Los investigadores anticipan que la emisión de material brillante podría alcanzar su punto máximo en un futuro cercano, seguido de una disminución gradual. Alexander concluyó que, tras alcanzar su pico, la emisión debería desvanecerse lentamente, lo que permitiría su observación durante al menos una década más.
