Diles “zafrada”, “adiós tía Paty” o recuérdales una bicicleta volando sobre una fila de tarros en Talca. La imagen mental aparece al instante. No necesitas explicar el contexto ni desmenuzar el chiste: si navegaste por la web chilena en la última década, esos momentos ya están grabados en tu disco duro. Este 18 de septiembre, contra todo pronóstico, esa fauna completa volvió a sentarse en la misma mesa.
No estaban en un set de televisión ni compitiendo en un programa de talentos. Se acomodaron en el patio de una casa, picoteando empanadas y tirando la talla como si fueran vecinos de toda la vida.
El regreso más esperado tenía nombre y apellido: Miguel Eduardo González, el mismísimo “El Tarro”. Llevaba años lejos de los reflectores. Aquella acrobacia fallida de 2014 marcó a una generación escolar completa, y ahora, ya crecido, volvió a pararse frente a un lente con una soltura envidiable. Lo soltó sin vueltas durante el rodaje: “Toda la vida vamos a ser virales, todos vamos a ser virales por mí: El Tarro Oficial te lo dice”.
Personalidad intacta.

A su lado estaba Víctor Díaz, a quien el país conoció como “El Zafrada” en medio del barro y la reconstrucción de Iloca tras el terremoto de 2010. También llegaron María Elena Garay, autora involuntaria del bautizo barrial a “Las Calilas y las Mojo Jojo”; Jacqueline Carriel, la recordada voz de “Adiós Tía Paty”; Ana Puebla, la “Tía Nana” o “Roba Choclos”; y Joel Cáceres, el hombre que popularizó el inmortal “Anda a laar”.
La excusa fue la segunda edición de “El Picoteo del Mejor País de Chile”, iniciativa organizada por PepsiCo y Evercrisp para estas Fiestas Patrias 2026. Su primera versión, estrenada en 2025 con personajes como el autor de “Un manjaaars” y la protagonista de “Instinto de Madre Leona”, acumuló millones de reproducciones. Sin embargo, en la caja de comentarios la gente pedía a gritos a los clásicos de la primera ola.
Y el impacto va bastante más allá de la simple risa nostálgica.
Según el estudio 5C de Cadem enfocado en los hitos de internet, “Las Calilas y las Mojo Jojo” encabeza el listado con un 14% de las preferencias espontáneas, seguida de cerca por “El Zafrada”, “Adiós Tía Paty” y “El Tarro”.
¿Por qué estos registros se niegan a morir mientras cientos de modas pasajeras desaparecen cada semana? Básicamente porque nadie intentó fabricarlos. Ninguno de ellos buscaba monetizar reproducciones, conseguir canjes ni armar una carrera digital. Nacieron de una entrevista callejera, de un juego entre amigos de barrio o de una tarde cotidiana en el living. Chilenos comunes y corrientes reaccionando sin libreto.
Para la “Tía Paty”, el encuentro tuvo tintes de reencuentro familiar. Es la única que repitió plato respecto a la junta del año pasado: “Para mí ha sido un privilegio porque es la segunda vez que me invitan. Es entretenido conocer a otros personajes y me gustan las Fiestas Patrias, así que estoy muy contenta”, relató.
El cierre de la jornada corrió por cuenta de Joel Cáceres, fiel a su estilo directo y sin rodeos: “La dinámica ha estado buena, todo bien, nada que decir. Pura gente positiva, pura gente linda. Na’po, somos todos chilenos, hay que bailar cueca no más… Nos vemos, bendiciones y vayan a laaar”.
Las redes sociales suelen devorar novedades con una velocidad implacable. Pero cuando llega septiembre, queda claro que hay un puñado de frases criollas que ya pasaron a ser patrimonio del habla popular.
